El viernes día 30 de septiembre tuve el gran placer de estar en la primera carrera de la Fundación Juan XXIII, de la que soy madrina hace un año. Entonces,  tuve la gran suerte de conocer la Fundación y todo los esfuerzos que aúnan en beneficio de las personas discapacitadas. Tuve la oportunidad de conocer a los fundadores y ver toda la pasión que ponen. Y a las personas que hacen posible que estos chicas y chicos puedan tener una vida mejor y se puedan adaptarse en nuestra sociedad.

Después de aquella visita me hicieron madrina de la Fundación, un detalle que me llena de alegría y sobre todo que me llena como persona. Si todo lo que he hecho como alpinista y deportista sirve para este tipo de cosas quiero seguir haciendo más y más. Por que sinceramente hablando me hace feliz.

El día 30 de septiembre se organizó la primera carrera de la Fundación, donde tomaron parte otras fundaciones también dedicadas a mejorar la calidad de vida de estas personas con discapacidades, juntos con los niños de diferentes escuelas del barrio de Vicálvaro.

Os tengo que contar las sensaciones que sentía cuando estábamos dando la salida de la caminata primero y luego de la carrera. No se puede expresar con palabras los nervios de emoción, ese algo en el estómago, como cuando te preparas para afrontar un ocho mil. Os podéis imaginar lo que sentirían ellos, porque era un gran día. Al final de la carrera, cuando los participantes llegaban a la meta, o cuando repartimos los premios, pensaba cm certeza absoluta que en esos instantes era la persona más afortunada del mundo.
 
Todas las sonrisas, todos los besos, todo lo que me estaban dando era increíble. Como sentimental que soy, algunas lágrimas también se me escaparon. Era una sensación increíble, creo que esas cosa pueden llenarme tanto como hacer una montaña . Y pienso que a muchos deportistas les llenaría tanto como a mí. Por eso pienso que tenemos que hacer muchas más cosas de estas, porque la satisfacción que se siente es tan grande como cuando ganas cualquier cosa, metes un gol o subes un ocho mil.

 

Gracias a todos vosotros, que me hicisteis pasar un día maravilloso.