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  El año ha comenzado y la verdad con mucha energía en el tema de las conferencias. Como todos bien sabéis, una de mis facetas mas destacada estos últimos años es la de conferenciante y coach en diferentes empresas. Una cosa que me encanta hacer, siempre digo lo mismo; todo lo que he aprendido estos años en las expediciones tiene mas sentido si lo puedo compartir con otras personas.

En una de las conferencias de este año, una de las primeras preguntas que me hicieron y que la verdad me hacen muy a menudo es, ¿cómo gestionas el miedo?

Mi contestación fue la siguiente, el miedo es un buen compañero, el miedo nos mantiene atentos, seguramente gracias al miedo hoy estoy yo aquí. Pero la persona que preguntaba sobre el miedo en aquel momento, no se refería al miedo que tenemos a enfrentarnos a algo, se refería al miedo que nos meten, al miedo impuesto o que se siente alrededor. Para aquella pregunta, la respuesta no era fácil.

El miedo, es una emoción adaptable, que se presenta cuando nos encontramos frente a una situación de peligro, y éste es útil para nuestra supervivencia; nos ayuda a defendernos de los peligros externos, nos ayuda a anticiparnos, a superarnos y a crecer. Durante todos estos años el miedo ha sido un compañero mío, una emoción muy presente que me ha ayudado muchas veces a estar mas atenta a los peligros externos, ha sido un buen compañero de viaje.

Ocurre igual en la vida real, el miedo al fracaso, el miedo a equivocarte que podemos tener frente a grandes proyectos, o a cualquier sueño que tengamos bien a nivel profesional, bien a nivel personal nos hace que tomemos mas cuidado, que estemos mas atentos o que nos pensemos mucho mejor las cosas.

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Pero cuando ese miedo viene de fuera, qué quiero decir con esto, cuando el miedo es producido por toda la situación que se vive o la que hemos y estamos viviendo en nuestra sociedad. Un miedo producido por los medios de comunicación, por los políticos, por la gente y la situación en general. Qué se puede hacer con ese miedo. En ese momento es cuando la emoción del miedo se convierte en una emoción tóxica, negativa, destructiva y duradera que bloquea nuestras capacidades… entonces, es necesario aprender a controlarlo.

Me acuerdo en el año 2004, para entonces yo ya había escalado 6 de los 14 ocho miles de la tierra, y aquel año se me planteó una expedición a una de las montañas más complicadas y peligrosas que existen, el K2. Todo lo que leía en aquel momento sobre el K2 eran tragedias, expediciones fallidas, y los comentarios de todo el mundo eran cosas como estas: “cómo vas a ir a esa montaña”, “tu ya sabes que no hay ninguna mujer viva que ha subido al K2” o “de cada 5 que suben, fallecen 3”.

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Hemos vivido situaciones parecidas a estas estos últimos años, hemos estado frente a de grandes K2, y todo lo que escuchábamos eran este tipo de mensajes, mensajes tóxicos, algunos reales por supuesto pero negativos, y nos han hecho vivir y todavía seguimos viviendo con miedo. Y es verdad, la situación es dura, y hay gente para la que el K2 que ha tenido enfrente ha sido y esta siendo muy difícil de escalar.

Este tipo de miedo provoca bloqueos en la capacidad de progresar personalmente. El miedo nos limita la capacidad de crecimiento personal. Y nos pasa, a mi me pasó todo lo que se decía del K2, en aquel momento me hacia no progresar, no tomar decisiones. Las personas con miedo se protegen, instalándose en la zona de confort, que aunque pueda ser una zona poco “confortable”, es un lugar que les permite la seguridad de lo conocido. Mi primera decisión fue esa, la de mantenerme como estaba, no escalar una de las montañas mas complicadas de la tierra, que luego fue clave en mi carrera. En aquel momento fueron claves las personas que tenía a mi lado, mi equipo, esas personas que creen en nosotros, eso sumado a creer en uno mismo es cuando de alguna manera superas ese bloqueo.

Con esto no quiero decir que me enfrenté sin miedo al K2, para nada, el miedo siempre estuvo presente, pero aquel miedo que tenía no me bloqueó, me mantuvo atenta. Aquel año 2004 escalé el K2, y en mi vida y mi carrera hubo un antes y un después tras aquella montaña. Por supuesto escalé una de las montañas mas altas de la tierra y mas complicadas, pero gané en confianza en mi misma, en autoestima, en creer en una misma.

Respondiendo a la pregunta que me hicieron, sobre qué hacer o cómo enfrentarse a este tipo de miedos: Creer en ti y el equipo y personas que tienes a tu lado, pero sobre todo en uno mismo. Oye lo que dicen, pero escucha lo que creas conveniente porque sino te bloqueará, y aún siendo complicada la situación, la escalada será mas fácil si crees en ti. Esto no quiere decir que no seguiremos teniendo miedo, claro que si, yo lo tengo a día de hoy cada vez que me enfrento a una montaña o a un proyecto nuevo, pero ese tipo de miedo siempre ha sido buen compañero.