He conocido a grandes personas en el Himalaya, muy fuertes, gente a la que admiras de verdad. Y una es Gerlinde. Creo que es una de las mujeres con más cabeza, resistencia y técnica que he visto en la montaña. Y, por supuesto, estamos hablando de una muy buena persona.

Hace unos días cruzamos unos correos electrónicos. No había empezado aún la ascensión a la cumbre del K2 y en ellos me contaba que la vía era tan dura como preciosa. Por este motivo he estado preocupada estos días. Una amiga estaba escalando una de las montañas mas duras de la tierra, sin oxígeno y por una vía complicada. Mi inquietud venía de sus palabras y sólo esperaba que todo saliese bien. 

Cuando supe que había alcanzado la cumbre sentí una gran alegría. Intenté imaginar cómo se sentiría ella en la cumbre. Ya nos lo explicará, pero estoy segura que muy, muy feliz por todo el trabajo que ha hecho estos años para terminar este proyecto. 

También estaba algo nerviosa pensando en la bajada. Ahora lo único que le pido es que baje y llegue pronto a casa, para disfrutarlo con Raff y con toda la gente que la quiere, que somos muchos.

Esto es lo que siento. Gerlinde es una de las personas que más admiro en el Himalaya, una persona que ha mantenido su estilo hasta el final, que ha tenido las cosas claras desde el principio. Una mujer increíble y que se califica con dos conceptos: GRAN alpinista (la mejor) y MEJOR persona.

¡Felicidades Gerlinde!