Ya estamos de regreso del campo uno. Después de haber descansado y comido os contaré como ha ido la noche en el campo uno. No ha sido de las peores noches que he pasado en altura, la verdad, apenas he tenido dolor de cabeza y he dormido bien. Según me han dicho ha sido una de las noches mas frías desde que hemos llegado al Everest, pero yo no lo he notado. En el campo base el termómetro ha marcado 17 bajo cero y en el campo uno lo desconozco, pero seguro que un poco menos.

Hoy por la mañana, sobre las cinco, ha empezado el trajín de sherpas en el campo uno. Los sherpas de las expediciones comerciales salen muy de madrugada del campo base al campo uno y ellos nos han despertado. Es increíble verles llegar. Van cargadísimos de cosas, cosas que yo creo que son totalmente innecesarios ahí arriba como colchones, calefactores… Un montón de cosas. Un poco surrealista, la verdad.
Nosotros nada más despertarnos hemos encendido nuestro pequeño hornillo y nos hemos puesto a derretir nieve para tomar algo antes de empezar a bajar hacia el campo base. Después de haber desayunado un poco de leche con galletas nos hemos vestido y hemos empezado el descenso. Hacia un frío increíble y como había mucha gente subiendo nos hemos tenido que detener en algunos tramos para dejar pasar. Y en alguna escalera hemos tenido que esperar un buen rato. Con el frío que hacia casi me ha dado algo. Entonces he empezado a pensar que va a pasar si ocurre esto el día de cumbre. Bueno de momento no voy a empezar a preocuparme demasiado, pero he sufrido bastante hoy el frío, y eso me hace pensar.

En el campo base nos esperaban Asier, Pablo, Jorge, Migueltxo, Itzi y Fernando con un buen desayuno. Nada mas llegar nos hemos comido un par de huevos fritos con jamón.  No sabéis como entra esa comida cuando bajas de un campo de altura. A continuación Pablo nos ha mirado y parece que todo esta bien. Yo tengo un desgarro muscular en la parte de cuello que baja por la espalda y me duele un poco, pero espero que estos días de descanso sirvan para recuperarlo. El doctor me ha dicho que hoy no me mueva demasiado y que este al calorcito. No sé cómo porque ya ha empezado a nevar, como lo había previsto Víctor, nuestro meteorólogo, y creo que va continuar durante dos días. ¡Bueno! Pasaré más tiempo en el saco de dormir, que eso me gusta.

Estoy ahora en la cocina, a punto de ir a cenar. Al atardecer siempre me meto aquí. Nati, nuestro cocinero, acaba de hacer palomitas y me las ha ofrecido. Le he dicho que no. Pablo no nos deja comer palomitas, dice que todo lo que exceda de sal no es bueno porque nos quita hidratación. Pero Nati insiste, como lo ha hecho todo al vida, jajajaja…

Asier ya está mucho mejor. Está casi recuperado y en estos tres días de descanso que nos tocan aquí se pondrá del todo bien. Por lo tanto, estoy contenta. Todo está cogiendo su forma y ya estamos totalmente metidos en la escalada.

Un abrazo.