Hace unos días en una entrada de blog os hablé del miedo y de lo que provoca. Te provoca bloqueos en la capacidad de progresar personalmente. Y en algunas ocasiones ese miedo nos provoca la pérdida de confianza en uno mismo, y de esto me gustaría hablar hoy, de cómo podemos llegar a recuperar la confianza o creer mas en uno mismo, para poder enfrentarnos a nuestros objetivos.

Durante la carrera de los 14 ocho miles, la verdad que muchas veces dudé de mis capacidades y muchas cosas que fueron ocurriendo, sobre todo los primeros años, hacían que dudara mucho de mi misma. Una de esas primeras veces fue después de escalar el Everest y el Makalu. Os puede parecer raro, no? que después de conseguir escalar dos grandes montañas empiece a dudar y a perder la confianza en mi misma. Normalmente, esto suele ocurrir porque nuestra autoestima es muy baja y porque no solemos creer mucho en lo que somos capaces de hacer.

La situación actual que hemos vivido estos últimos años ha sido y está siendo dura, y aunque antes cada uno de nosotros, hayamos sido capaces de poder escalar nuestros ochomiles sin problemas, ahora los miedos nos han hecho confundirnos y perder la confianza en nosotros, en seguir pensando que somos capaces de escalar por nosotros mismos.

En mi primera expedición en el año 98 al Dhaulagiri, conocí un grupo de alpinistas italianos muy fuertes con los que estuve escalando muchos años. Con ellos escalé el Everest y el Makalu y pude tomar parte en muchas expediciones, de ellos aprendí la mayor parte de las cosas que se a día de hoy en el Himalaya, pero en el año 2002 cada uno tomó un camino diferente y cada uno de nosotros empezó a escalar por su cuenta. Fue ahí cuando me enfrenté al primer gran muro en mi carrera, al de la confianza en mi misma. A preguntarme si yo podía seguir escalando aunque no tuviera un equipo como el que había tenido a mi lado antes. Me encontraba sola, con una pasión, escalar montañas, pero sin alguien que me acompañara en ese camino; con miedos y sin confianza.

Pero las personas que queremos superar este tipo de cosas, nos tenemos que plantear soluciones  y retos, hacernos protagonistas de la historia, cambiar de rol y dejar de tener una actitud pasiva. Lo suelo comentar mucho en mis charlas, ser protagonistas de la historia de nuestras vidas y no actuar como víctimas, aunque algunas veces suela ser difícil, aun lo es a día de hoy para mi.

Si a mi en aquel momento lo que me apasionaba era escalar y seguir viajando al Himalaya, y el equipo con el que siempre había ido no iba a poder venir conmigo, tenía dos opciones: ser pasiva y quedarme de observadora para ver cómo lo hacían los demás o coger las riendas y pensar soluciones de cómo hacerlo. En casos así la mejor solución es ver y ser muy conscientes de las capacidades que tenemos, y mirar en qué destacamos. Porque normalmente uno suele ser muy consciente de lo que es capaz de hacer.

Había escalado el Everest y el Makalu, tenía experiencia en la alta montaña y quería seguir escalando. Entonces pensé en cuál era la montaña que podía estar a mi altura  en aquel momento. Todos tenemos que ser muy honestos con nosotros mismos en ese momento, siendo conscientes de lo que podemos llegar a conseguir con nuestras capacidades.

Siempre se dice que una de las montañas menos complicadas es el Cho Oyu, aunque no hay ocho mil que sea fácil. No lo dudé, me organicé una expedición al Cho Oyu, encontré un nuevo equipo, nueva gente que confiaba en mi y yo en ellos. Y así me embarqué en una nueva aventura donde los miedos estaban presentes, pero fui ganando en confianza en mi misma.

Llegué la primera a la cumbre del Cho Oyu aquella mañana, sin problemas, con fuerza. Mientras desde la cumbre del Cho Oyu veía la cumbre del Everest y del Makalu las lagrimas corrían por mi cara, y el sentimiento de bienestar que tenía dentro era increíble. Todavía a día de hoy, cuando en nuevos proyectos o en momentos complicados pierdo la autoestima o la confianza, muchas veces siento el frío en la cara de aquella mañana en la cumbre del Cho Oyu y me recuerda que si fui capaz de hacerlo, sigo siendo capaz.
Muchas veces las montañas que tenemos enfrente son grandes y duras pero tenemos que  encontrar la ruta menos complicada para ascenderla y cuando consigas llegar a la cumbre, verás como la próxima vez te enfrentará a rutas y vías mas complicadas. Todo está en nuestras manos.